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Clara Saint: una chilena que cambió la historia de la danza

16 de agosto de 2016
A los 19 años, Clara Saint hizo posible la deserción de Nureyev en uno de los momentos más álgidos de la Guerra Fría. El año pasado contó su historia en un documental de la BBC.
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Por: Carla Guelfenbein

Hace unas semanas, viajando en tren con mi amigo Cristián León -el agregado cultural de Chile en UK- nos encontramos de pronto hablando de mujeres chilenas que cambiaron la historia del mundo. Mujeres arrojadas, visionarias, potentes, pero que, sin embargo, no están en los libros de historia. Cristián resultó ser un gran conocedor de sus vidas.

Una de estas mujeres es Clara Saint, la joven que hizo posible la deserción de Nureyev en uno de los momentos más álgidos de la Guerra Fría. La única imagen que encontré en la web de Clara Saint muestra a una joven con un pañuelo atado en la cabeza, rasgos finos, ojos oscuros, una expresión atenta y a la vez introvertida que denota un carácter fuerte. Clara tenía 19 años y era hija de un artista chileno que vivía en París. Estaba de novia con el hijo del escritor André Malraux, que en ese entonces era el ministro de Cultura de Francia. Recién el año pasado, a sus 74 años, después de 55 años de la deserción de Nureyev, por primera vez Clara contó su historia en un documental de la BBC: Dance to Freedom. Como no quiso aparecer filmada, solo se escucha su voz.

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Nureyev llevaba 6 semanas de gira por Europa con el Ballet Kirov, tenía 23 años y era la prometedora estrella del ballet ruso. En esas 6 semanas había tenido la oportunidad de codearse con las más altas esferas europeas, y su gusto por esta vida libre y suntuosa no había pasado desapercibido para las autoridades soviéticas. Fue durante estas 6 semanas que Nureyev conoció a Clara. Su amistad fue instantánea. Cuando el entrevistador del documental le pregunta a Clara si Nureyev estuvo enamorado de ella, Clara responde: “No lo creo. Él pensaba que yo era una persona interesante. Era libre”. Muchos testimonios aseguran, en cambio, que Clara estaba perdidamente enamorada del bailarín.

Alertados por los agentes de la KGB que viajaban con el ballet, las autoridades rusas decidieron interrumpir abruptamente la gira de Nureyev y enviarlo de vuelta a la Unión Soviética, desde donde no volvería a salir nunca más. Uno de los entrevistados en el documental declara incluso que Khrushchev había ordenado a uno de sus agentes quebrarle ambas piernas para así detener su creciente carrera en Europa. El mismo día en que las autoridades rusas tenían planeado enviarlo a Moscú, Nureyev logró alertar a uno de sus amigos franceses, quien a su vez llamó a Clara. Sus contactos con el Gobierno francés podrían ayudar a Nureyev.

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Era el 16 de junio de 1961. Clara corrió al aeropuerto de Le Bourget. La situación no era fácil. Los agentes soviéticos llevaban a Nureyev fuertemente custodiado, como un delincuente. No había forma de acercarse a él. Apenas llegó al aeropuerto, Clara alertó a las autoridades francesas de lo que estaba ocurriendo. En un acto de total valentía se acercó a los agentes soviéticos y les pidió que la dejaran despedirse de su amigo. Los agentes, seducidos por el encanto de Clara y su apariencia inocente, accedieron. Una decisión que seguramente les costó el trabajo, si no la vida. En el documental, Clara Saint cuenta las exactas palabras que compartieron esa tarde. Se acercó a Rudolph, lo abrazó y le dijo al oído: “¿Ves a esos dos hombres? Son de la policía francesa. Tienes que llegar hasta ellos. Y como en el ballet, él saltó. Los policías franceses lo cogieron. Hubo una lucha entre los policías y los guardaespaldas soviéticos. El policía francés entonces gritó: ¡No lo toque, estamos en Francia!”.

Gracias a la chilena Clara Saint la carrera de Nureyev floreció vertiginosamente, hasta convertirse en uno de los bailarines más importantes de la historia del ballet mundial.

AQUÍ pueden ver más sobre este gran bailarín

 

Fuente: Revista Mujer

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