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La bella escenografía floral de la obra “Nelken” de Pina Bausch

3 de mayo de 2017
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Un campo de miles de claveles rosados cubre el escenario de la obra “Nelken” una de mis escenografías favoritas de danza contemporánea. Ésta obra es una pieza emblemática del Tanztheater de Wuppertal de la gran coreógrafa y bailarina Pina Bauch creadora de  la danza teatro, reconocida como una de las mejores del mundo. 
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En ésta obra todo el escenario esta cubierto por miles de claveles rosados, que forman un verdadero tapiz  floral. Los bailarines se desplazan, se abren camino entre los claveles,  se expresan y crean sobre éste mar de flores. El diseño de vestuario y elementos que utilizan son muy interesante como interactúan con ésta escenografía, como el acordeón, las sillas formando círculos, vestidos color pastel que se mezclan con las flores, cerros enormes de flores con los cuales  los interpretes crean verdaderas explosiones florales. 

 

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Pina Bausch fue una mujer de pocas palabras,  desde 1973 la  dirigió su propia compañía, el Tanztheater Wuppertal, eligió bailar por tener miedo de hablar, a través del movimiento ella sentía. Sus obras son verdaderos viajes, muchos de ellos con un aire surreal. Decorados monumentales, teatro, escenas comicas, texto, canciones, el uso de imágenes  y la danza forman sus obras, en ellas habla sobre nuestra sociedad, usando elementos expresionistas de la naturaleza como el agua, las flores etc.. La repetición es un instrumento importante en su trabajo. Pina habla sobre el amor, el deseo, la búsqueda del sentido humano, la sexualidad y las interrelaciones entre los sexos, con caóticas intrusiones de la vida diaria. 
Sus más decreó más de 30 coreografías  se convirtieron en sinónimo de excelencia para el teatro-danza en el mundo.
Pina Bausch considera imprescindible viajar, en el sentido más amplio de la palabra: tanto dentro de sí, como explorando otras culturas.
“No me interesa cómo se mueve el ser humano, sino aquello que lo conmueve”, explica la coreógrafa.
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Sobre la Nelken
Quince mil claveles, suavemente rosas, plantados en el escenario de la Cour d’Honneur del Palais des Papes, y cinco perros policías que limitan y vigilan este mismo espacio con sus ladridos y su actitud agresiva, y algún que otro accesorio, constituyen toda la maquinaria escénica que Pina Bausch necesita para el segundo espectáculo presentado en el Festival de Avignon: Nelken (claveles), antes titulado Tanzabend (noche de baile).La propuesta escénica inicial es de una belleza absolutamente nueva los claveles no son más que claveles pero cuando vemos que a lo largo de la representación se van aplastando, destruyendo con el ir y venir de los actores, acabamos por entender que Pina no utiliza nunca ningún elemento gratuito.
En este espacio bellísimo, con la presencia vigilante de los perros policías y la interrupción constante de alguien que pide la documentación a los actores, Pina Bausch va construyendo una intensa metáfora que se refiere a la vida, a la muerte que nos llega de pronto, a los esfuerzos que hay que hacer para crear algo de arte. Pina también logra hablarnos de la sucesión de las estaciones, del amor. En este sentido, la canción The man I love, interpretada en el lenguaje de los sordomudos, adquiere una grandeza insospechada.
Sin embargo, hablar en términos de belleza, de emoción o de intensidad de contenido, es decir muy poca cosa. Todas estas nociones son relativas y resulta imposible valorarlas debidamente sin la referencia a partir de la cual se utiliza. Belleza, contenido y emoción son palabras demasiado gastadas y demasiado rutinarias para que, por ellas mismas, puedan darnos una idea, ni siquiera remota, de lo que Pina Bausch se propone y consigue con su danza-teatro. Y quizá ya ni este término de danza-teatro nos sirva. Lo que Pina ha hecho con Nelken-Tanzabend es una propuesta estética, en la cual no sólo cuentan los factores técnicos, sino aquellos otros que ya hemos citado reconvertidos en verdadera emoción, en verdadera belleza y en un contenido que nos interesa de verdad. No son palabras puestas al servicio de las convenciones culturales al uso; son sentimientos e ideas que nos llegan con la fuerza de la verdad.
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Pina Bausch, en su programa anterior, nos hablaba de cómo se hace un espectáculo en el teatro Wuppertal; en Nelken-Tanzabend nos cuenta ese punto de absurdo que representa hacer arte precisamente en una sociedad donde ni el arte ni el hombre son respetados.  fuente (el pais)
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