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“Lugares y Lugarcitos” por Paula Serrano

22 de julio de 2015

Cuando comprendemos que hay múltiples lugares donde pararse, nos cambia la vida. Tal cual. No es una exageración.
Así como se ha descubierto que la forma de pararse no solo cambia la imagen frente al mundo y frente a nosotros mismos, es importante saber que pasa lo mismo con las posturas internas.

e770e38632983de20854e29663cca843Tenemos múltiples interpretaciones respecto de nosotros mismos. La identidad está repleta de sentidos contradictorios que combinan lo que hemos vivido de manera fantástica.
Por ejemplo, yo soy despelotada pero también soy meticulosa. ¿Es eso posible? Sí. Soy adorable y antipática. Soy insegura y creída. Soy inteligente y lesa. Soy querible y detestable. Me siento rechazada con facilidad, pero, si miro bien, hay gente que me quiere mucho y que quiere estar conmigo, verme y compartir.
Estoy triste y soy capaz de reírme con una buena talla y la tristeza desaparece. Estoy aburrida de todo y un buen libro es capaz de meterme en mundos que me fascinan.
O sea, hay tantos lugares internos donde siento cosas diferentes.
Las  interpretaciones sobre mí misma, sobre los otros y sobre la vida cambian según las emociones que estemos viviendo.

¿Cómo cambiar la emoción?

Lo mágico es que yo puedo cambiar el lugar donde estoy parada y pararme en otros de mis lugares, que siguen allí porque son parte de mi identidad. No dependen solo de la vida y sus vaivenes.
Si me siento cansada y medio lesa, si me parece que a nadie le gusto mucho, puedo cambiarme al lugar donde soy lo contrario. Si estoy en la autocompasión y hago un esfuerzo consciente por recordar que también soy valiosa y quedarme allí un minuto recordando y recordándome en otras situaciones, empieza el cambio. No es automático. El cambio de sentir no es inmediato. Pero así como pararse bien erguida cuando algo me asusta, puede mitigar el miedo, también los lugares internos ayudan a cambiar el sentir.
Si no podemos y lo hemos tratado de verdad, es que estamos enfermos. Solo los obsesivos y deprimidos no pueden hacerlo.

¡Vamos que se puede!

“las interpretaciones sobre mí misma, sobre los otros, sobre la vida cambian según las emociones que estemos viviendo”.

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