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“Mujeres admirables” Lola Hoffman, una pionera del Alma

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Pionera en el campo del crecimiento personal, transmitió a generaciones de mujeres lo que la vida le habí­a enseñado a ella misma.

 

“El ser humano no puede ser propiedad de otro ser humano”

 

downloadLola Hoffmann fue una visionaria mujer, conocida psiquiatra que ayudó a mucha gente en Chile, hace ya más de cuatro décadas.

Hizo aportes sustanciales en el campo del crecimiento personal ya que provocó el despegue experiencial de dos ideas que más bien parecían pertenecer al limbo intelectual del famoso psicólogo C. G. Jung: la individuación y la sincronización.

Ahora bien, su aporte esencial en donde hallamos el corazón de su obra: la traducción del I Ching, que hizo del alemán al español, sus novedosos enfoques sobre la pareja, los hijos y la espiritualidad y uno indiscutible fue su extraordinaria sabiduría, con la que regocijó a sus pacientes.

Durante toda su vida profesional, en el curso de más de cuarenta años, Lola formó un nuevo pensamiento en Chile, enseñó a gran cantidad de personas a mirar sus sueños, a creer en sí mismas, a liberarse de las ataduras del patriarcado. Para muchos de sus pacientes y amigos, el contacto con esta gran mujer fue decisivo en sus vidas.
Lola insistía en que el proceso de crecimiento interno no se detenía jamás. Cada nuevo día es posible aprender algo que aporte a la propia evolución. Atendió en su consulta a gente importante y a gente sencilla, a todos los escuchó por igual, enseñándoles a conectarse con los mensajes del inconsciente.

Preferentemente, atendió a mujeres en la segunda mitad de la vida, etapa, según decía, en la cual suceden las cosas realmente importantes para la humanidad.

Para ella, su tarea consistía en cooperar con la crisis mundial, que no sentía como espantosa, pero necesaria. Una crisis que marca el final de una época, que conlleva todas las dificultades de un final. Se dio cuenta de que su tarea era fomentar un nuevo paradigma, no el patriarcal. Sus conceptos acerca de la familia, de la sexualidad, del amor, de la paz, de la ecología, fueron acogidos por muchos y detestados también por otros, Mantuvo especiales relaciones de amistad y amor con mucha gente que la recordará con especial cariño como una gran mujer que impactó en sus vidas.

Pero lo principal es que no dio a conocer estos conceptos de una manera puramente racional, sino que los difundió basándose en su propia experiencia y en el “darse cuenta” de sus pacientes. Hizo que sus pacientes rumiaran estas ideas, como así lo atestigua el libro llamado “Encuentros con Lola Hoffmann” de Delia Vergara. Por cierto, si se investiga, en su propia vida se encuentra una reveladora experiencia de sincronización y, a la vez, un significativo proceso de individuación.

Sobre su Vida

Cuando Lola tenía 46 años, y era una destacada profesional, doctora experta en fisiología y en hormonas, tuvo un sueño, una herramienta para su transformación.
En este sueño, Lola se vio abriéndole las entrañas a un perro, del cual repentinamente salían los brazos y la cabeza, de una mujer. Era Margarita Engel,secretaria de su marido. Este sueño le trajo un sentimiento profundo de espanto y a partir de él decidió no matar nunca más un animal.

Es más, desde que tuvo dicho sueño comenzó a cuestionarse sobre su profesión, al punto que cayó en una fuerte depresión. Franz Hoffmann, su marido, trató de ayudarla a salir de este estado, entonces le propuso un viaje a Europa al que Lola accedió. Franz y Lola tomaron pasajes en un buque italiano que debieron esperar en Buenos Aires, allí, pero en una de sus salidas en una librería Lola encontró un libro que le llamó la atención “La Psicología de Carl Jung” de Yolanda Jacoby (hay que considerar que la autora tenía el mismo apellido de soltera de Lola, es decir Helena Corona Jacoby).

Lo que le ocurrió con ese libro, Lola lo relata así: “Fue una casualidad muy extraña , a medida que me sumergía en las paginas del libro, me invadía una inexplicable felicidad. Progresivamente entendí el enfoque de Jung, encontré que era muy inteligente y atinado. Me interesó de inmediato. Pude vislumbrar que el cambio que debía realizar para superar mi crisis era dedicarme a la psiquiatría. Fue como una luz en el fondo de un túnel.” Pues bien, eso que vivió Lola fue una sincronización, ella no planificó nada, y los fenómenos se fueron aunando en la búsqueda de la conexión con su ser íntimo. Fueron signos vitales con los que ella conectó .

Así, la realidad se le abrió ya no como un túnel oscuro, sino como luz por donde nuevamente podría transitar. En otras palabras, parafraseando a Gastón Soublette, en el libro Encuentros con Lola Hoffmann, donde testimonia los análisis que hacía junto Lola Hoffman: “el acontecer así llamado interior se relacionó con el acontecer llamado exterior, de modo que se convirtieron en un mismo acontecer.

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Se trató de una relación analógica entre lo que le ocurría adentro y lo que le ocurría afuera, de tal manera que esto se le retrató simbólicamente”. Ahora bien, su individuación también partió desde esa misma experiencia. Lola, cuando cayó en esta depresión, sentía como había sido absorbida por la fuerza masculina de su marido. Así lo relata su nieta en Mi Abuela Lola: “ tantos años trabajando bajo el alero de Franz, hicieron de Lola una mujer totalmente dependiente, en todo sentido: profesional, emocional y económico”.

Efectivamente, esta crisis detonó en Lola el reencuentro con muchas características de sí misma. Los sueños, luego el despertar de su conciencia, como un darse cuenta , la depresión, kundalini fueron mecanismos detonantes de una nueva mirada de Lola hacia su vida, entonces cambió el enfoque de la pareja, de los hijos, de la mujer, de los padres, hasta de su espiritualidad. Lola se volvió una mujer mucho más mística, más empática y más revolucionaria .

Tal individuación se hizo visible, a todas luces, a través de sucesos como el conocer a Totila Albert o el convertirse en psiquiatra. Pero, qué pensaba Lola Hoffmann, cuáles son las ideas madres de esta individuación. Aquí están presentes algunas de ellas. Decía Lola: -“ El proceso de individuación es un trabajo. Un opos vital. Una tarea que nos llama a no evitar las dificultades y peligros de la vida, sino a percibir el sentido en el pattern de acontecimientos que la conforman.

Hay que aprender a ver el hilo que conecta los acontecimientos, sueños y relaciones que han formado el tejido de nuestra existencia” -“Para romper con esta vida mediocre, las mujeres tienen que dedicarse a trabajar, introduciéndose en el mecanismo de la cultura. Y esto no es un tema de feministas sino que está en la naturaleza humana: participar en la creación”. -“La creación de tener hijos no basta. Yo amo profundamente a mis hijos; sufriría tremendamente si les pasara algo, pero no son el centro de mi interés y, sobre todo, ellos no desean serlo.

No me meto en la vida de ellos. Ellos viven su vida y yo por supuesto, gozo con todo lo que hacen, pero me niego a tomar como centro de mi vida el rol de la abuela feliz” -“ Al principio femenino pertenece antes que todo el alimentar física y espiritualmente. Pero hay otro elemento que hasta ahora la mujer no ha asumido y hecho suyo, que es dar libertad. Soltar. Hay que tener el valor de exponer al niño a tareas más o menos difíciles y no sobreprotegerlo por egoísmo, por evitar el sentido de culpa, si algo le sucede” -“El sufrimiento de hoy es ese concepto de propiedad: “mi” marido, “mi” mujer. Esa palabra “mi” es el sufrimiento.

El ser humano no puede ser propiedad de otro ser humano. Puede ser tremendamente generoso, tremendamente amoroso, pero no puede ser propiedad de otro ser y sentirse como tal”. Ahora bien, mirando retrospectivamente a Lola, es claro, que ella se transformó.

En la segunda mitad de su vida, dio un giro de ciento ochenta grados. A los 50 años vivió una crisis y su expresión y entrega a los demás ocurrió entre los 70 y los 84. Realmente hizo un trabajo de alquimia, y un trabajo de taller. Por cierto, se sabe que hay que hacerse de nuevo cada día, pero no se práctica, en cambio Lola sí lo realizó.

Lola no tenía una filosofía rígida, siempre estaba buscando nuevas herramientas que ayudaran al crecimiento del individuo. Se desesperaba cuando la gente no quería crecer, se enojaba. No le importaba si era ateo, judío, católico, lo importante, lo que recalcaba, era que uno no se encasillara en esquemas rígidos que le impidieran el desarrollo. Se apasionaba con las personas interesadas en el crecimiento interno, especialmente el propio. Podía pasar horas con ellos.

Ella, como la más brillante de las escultoras esculpió su vida, su ser y también ayudó a otros para que se adentraran por tan pedregoso, pero fascinante trabajo. Y todo esto lo hizo en su vejez, un tiempo de ocaso para muchos, pero que, para ella, al revés significó un nuevo amanecer.

Más pensamientos de Lolla Hoffman sobre la vida

“No creo en la política, más bien creo en la evolución del individuo, sólo en eso. Mientras más individuos evolucionen, tanta más paz habrá en el mundo.

“La sexualidad, cuando ya se han tenido hijos y ha cumplido su rol biológico, sigue como símbolo de algo delicioso, porque lo que es delicia se aprende en el orgasmo. No hay animales que tengan talento para escribir poesías, pero el poeta experimenta una delicia en la creación, al admirar algo hermoso, con cierto aroma… cualquier satisfacción de los órganos de los sentidos es un placer. La divinidad es algo así como el ‘summum’ de una delicia de felicidad, un estado de conciencia superior. Cuando se alcanza, se siente algo maravilloso. El cambio interior que produce el amor, cuando el ser humano madura, se experimenta como amor a Dios.

“Una de mis principales labores en psiquiatría ha sido: desestructuración de lo patriarcal en nosotros y reestructuración del yo.

“La mujer desarrolla dos grandes vacíos: el vacío sexual y el vacío espiritual, razón por la cual se instala enérgicamente en la vida del hombre tratando de dominarlo y de explotarlo con el fin de llenar su propia frustración. Este yo lo llamo ‘el mito de la sirena’ o de la ‘femineidad’, que provoca tanto sufrimiento. La sirena, cuyo norte es atraer al hombre, desde el ombligo para abajo es un pez: completamente fría. Femenina y frígida. Atrae al hombre, pero no lo puede satisfacer. En cambio, esta cola de pez hace que ella tenga que vengarse, hundiendo al hombre. Destruyéndolo. Sometiéndolo a su voluntad.

9789562624084

“Este mito de la ‘femineidad’ seduce por igual a hombres y mujeres. A la mujer, porque la ‘femineidad’ le da poder sobre el hombre, quien es el que tiene poder en el mundo. El asunto del poder, ella lo ha aprendido del patriarcado. Pero el drama es que su ‘triunfo’ sobre el hombre es a costa de su propia persona. De no ser persona. Por su parte, al hombre machista o patriarcal no le gusta la mujer persona, y por lo mismo, lo excita mucho la sirena. Esa que después intentará destruirlo.

Conozco gran cantidad de mujeres buscadoras, mujeres que tienen la necesidad de cambiar de pensamiento. Me parece que ya las mujeres están movilizadas, a diferencia de cuando yo era joven, cuando se enseñaba que el summum de la felicidad era casarse, tener hijos y ojalá morir casada, para no sufrir la viudez. En el curso de estos años esto ha cambiado, hay una real integración de la mujer a la sociedad en los procesos creativos.

En una sociedad donde muchas mujeres son creativas, estudian, trabajan e incluso ocupan cargos importantes, podría decirse que su visión no corresponde a la realidad.

‘¡Claro que corresponde! Estamos hablando del trágico hecho de que la mitad de la humanidad no participa en el proceso creador. Con excepción de algunos millones. Pero, ¡qué son dos o tres millones de mujeres creadoras! Y ni siquiera creo que haya tantas. En política, por ejemplo, nunca ha habido en los más altos cargos una mujer que haya defendido el derecho de la mujer. Son hombres, casualmente nacidos mujeres, defensores del patriarcado y de todos sus errores

El espíritu del movimiento feminista ha cambiado mucho. Ya no se trata de la lucha contra el hombre; por el contrario, la mujer le ofrece compañerismo y amistad. Y eso es lo más grande que se le puede, ofrecer. La mujer que ha entendido su rol, propone formar una pareja en la cual ambos tengan oportunidad de desarrollarse. Y ayudarse mutuamente en este desarrollo”

fuentes: conversandenpositivo Lee más Aquí 

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